
En qué orden estudiar las tablas, cómo la propiedad conmutativa reduce el trabajo a la mitad, trucos del 5 y del 9 y cuánto practicar cada día.
Las tablas de multiplicar son una de esas cosas que, cuando se dominan, hacen que todo lo demás en matemáticas resulte más fácil: las divisiones, las fracciones, los problemas. Y cuando no se dominan, cada ejercicio se convierte en una cuesta arriba. La buena noticia es que hay una forma ordenada de aprenderlas, y que son menos tablas de las que parece.
Antes de memorizar: entender qué es multiplicar
Si tu hijo o tu alumno todavía no tiene claro qué significa 4 × 3, memorizar el resultado será un esfuerzo estéril. Comprueba que entiende que 4 × 3 es sumar 3 + 3 + 3 + 3, o hacer cuatro grupos de tres objetos. Si dudas, repasa primero las sumas y practica con objetos reales: garbanzos, lápices, pinzas de la ropa o las baldosas de la cocina.
Cuando ve que multiplicar es contar de forma más rápida, la memorización tiene sentido para él y cuesta menos.
El orden recomendado
No hace falta empezar por la tabla del 1 y seguir hasta la del 10 sin parar. Muchos docentes prefieren ir de las más fáciles a las más difíciles, aprovechando lo que el niño ya sabe:
- Tablas del 1, del 2 y del 10. El 1 no cambia el número, el 2 es el doble (algo que ya conoce de las sumas) y el 10 solo añade un cero.
- Tabla del 5. Tiene un patrón muy visible, que veremos abajo.
- Tablas del 3 y del 4. El 4 es el doble del doble: para multiplicar por 4, se duplica dos veces.
- Tablas del 6, 7, 8 y 9. Son las que más cuestan, pero cuando llega a ellas ya se ha aprendido más de la mitad del trabajo, como veremos ahora.
Este orden es una sugerencia, no una norma. En clase tu hijo puede estar siguiendo otro y no pasa nada: lo importante es que cada tabla se asiente antes de pasar a la siguiente.
La propiedad conmutativa: la mitad del trabajo ya está hecho
Este es el truco que más ánimo da a los niños. Como 3 × 7 es lo mismo que 7 × 3, cada vez que aprenden una tabla nueva están aprendiendo también parte de las demás.
- Si ya saben las tablas del 2, 5 y 10, de la tabla del 6 ya conocen 6 × 2, 6 × 5 y 6 × 10.
- Si añaden el 3 y el 4, de la tabla del 7 ya saben 7 × 2, 7 × 3, 7 × 4, 7 × 5 y 7 × 10.
- Al llegar a la del 9 solo queda por aprender un puñado de resultados nuevos.
Dibuja la cuadrícula de 10 × 10 y pinta de color lo que ya sabe: verás cómo la zona sin pintar se reduce deprisa. Esa imagen motiva mucho más que una lista interminable.
Cuando llegue a la tabla del 7, que suele ser la última en caer, puede practicarla con esta ficha: tabla del 7.
Trucos que funcionan
- Tabla del 5. Todos los resultados terminan en 0 o en 5, alternando: 5, 10, 15, 20, 25... Además, 5 × un número par es la mitad de ese número seguida de un cero (5 × 8: la mitad de 8 es 4, y sale 40).
- Tabla del 10. Se escribe el número y se añade un cero al final.
- Tabla del 2. Es sumar el mismo número dos veces. Los resultados son siempre pares.
- Tabla del 9 con los dedos. Pon las dos manos delante de ti con los diez dedos extendidos y numéralos del 1 al 10 de izquierda a derecha. Para calcular 9 × 4, baja el dedo número 4. A la izquierda quedan 3 dedos levantados (las decenas) y a la derecha 6 (las unidades): 36. Funciona con cualquier número del 1 al 10.
- Tabla del 9, otra pista. Las cifras de cada resultado suman 9: 18 (1+8), 27 (2+7), 36 (3+6)...
- Tabla del 4. Duplicar y volver a duplicar. 4 × 6: el doble de 6 es 12, el doble de 12 es 24.
Cuando un truco le ayude, déjale usarlo. Con la práctica terminará recordando el resultado directamente y dejará de necesitarlo.
Práctica corta y diaria
La memoria se afianza con repeticiones espaciadas. Una rutina razonable:
- Cinco a diez minutos al día, siempre a la misma hora (después de merendar, en el trayecto al colegio).
- Una sola tabla nueva a la vez, y repasar las anteriores al principio de cada sesión.
- Recitar la serie en voz alta (2, 4, 6, 8...) y luego preguntar sueltas.
- Acabar siempre con algo que sepa bien, para que termine con buena sensación.
Puedes combinar la recitación con juegos de cartas, el dominó, una oca con tablas o un "pillapilla" en el que quien llega a la casilla tiene que responder. Si prefieres papel, tienes todo el conjunto en las fichas de tablas de multiplicar.
Cuando ya las conoce: practicarlas desordenadas
Recitar la tabla de corrido no es lo mismo que saberla. Muchos niños pueden decir "7, 14, 21, 28..." pero se quedan en blanco si les preguntas 7 × 6 de repente. Por eso, cuando una tabla esté bastante firme, hay que sacarla de su orden:
- Preguntar los resultados al azar, no en secuencia.
- Alternar con la propiedad conmutativa: "¿cuánto es 6 × 7? ¿y 7 × 6?".
- Mezclar varias tablas en la misma sesión.
Para esta fase tienes las tablas de multiplicar mezcladas, con operaciones de distintas tablas en desorden. Si falla alguna, anota cuál es y repásala aparte al día siguiente en lugar de repetir la ficha entera.
Errores habituales y cómo corregirlos
- Confundir tablas parecidas. 6 × 8 y 7 × 8 suelen mezclarse. Practica los pares problemáticos por separado.
- Aprender solo en orden. Si necesita empezar desde el principio para llegar a 6 × 7, aún no la sabe. Pasa a la práctica desordenada.
- Presionar con el tiempo. La rapidez llega sola con la práctica. Si hay prisa y miedo a fallar, bloquea.
- Corregir con enfado. Un fallo es información: te dice qué hay que repasar.
Si pasan semanas sin avances en ninguna tabla, comenta la situación con el tutor o la tutora. Puede ayudarte a ver cómo se trabaja en clase y qué tipo de apoyo le va mejor.



